febrero 15, 2008

Ángel

Y entonces conocí un ángel,
por fortuna, había extraviado sus alas,
por fortuna no lo recordaba.

Y entonces le hablé al ángel,
por fortuna, el ángel me escuchó,
por sorpresa, el ángel respondió...

Y entonces el ángel me contó:

que los cuentos de magia no son fantasía,
que las cartas marcadas no son realidad,
que la locura es un destello más de sabiduría,
que las lágrimas son esperanzas de cristal,
que la luz no solo viene del sol
y que dos ojos son capaces de alumbrar...

Pregunté al ángel: ¿has visto el infinito?

El ángel respondió que si,
que lo conoce pero está extraviado
quizás escondido en alguien más,
esperando entregarlo a cierta hora
y en perfecto lugar..

El ángel de alas extraviadas y yo
debatimos entonces del amor
y nuestras palabras rociaron nuestras almas
y sin silencios, entre el ruido de nuestras risas
me bendijo con su amistad
y puso en mi corazón una gota
de su esencia de infinidad...

Por fortuna, mi ángel aún tiene sus alas extraviadas,
por fortuna, aún no lo sabe,
sigue junto a mi,
mas el día llegará en que alcance la posteridad,
encontrará sus alas y volará
y desde acá la veré surcar
los cielos donde solía habitar,
aunque sé que entonces el ángel recordará
que en la tierra alguien aprendió a soñar...

1 comentario:

Anónimo dijo...

Super lindo!